Sabemos
que la sociedad está en constante cambio, a diario surgen nuevos conocimientos,
tecnologías y aportes, los cuales, en su mayoría tienen la intención de mejorar
diversos ámbitos hacia los que van dirigidos.
En el caso de la psicología organizacional,
no es la excepción por lo que a menudo debe capacitar a su personal en cuanto a
estas nuevas aportaciones por lo que los trabajadores deben aprender nuevos
conocimientos, “en esta perspectiva, el aprendizaje se entiende como la
capacidad de la organización para adquirir o crear un nuevo conocimiento”
(Amposen, 1991 y Dogson, 1993 en Aguilar, 2009 p. 191).
Con lo anterior se busca optimizar
el rendimiento del empleado trayendo como consecuencia una mejor satisfacción
laboral y la evitación de conductas como el absentismo y rotación, ya que estas
son “las conductas más estudiadas en relación con los bajos niveles de
satisfacción laboral” (Rodríguez, 2009 p. 247) los cuales pueden tener origen
en el desconocimiento de nuevos aprendizajes. Así mismo, la
gestión de los procesos organizacionales es un tema extenso, en el que se
plantean diversos factores para un equilibrio laboral en el que se mantengan
motivados los empleados y se haga de la manera más eficaz posible, siendo así
la productividad uno de los factores más importantes. Aunado a ello se
encuentra la satisfacción laboral, que es otro factor redundante, el cual está
ligado a la motivación de los empleados. Para esto “las conductas más
estudiadas en relación a los bajos niveles de satisfacción laboral… son el
absentismo y la rotación asociándose a la productividad con los altos niveles
de satisfacción laboral” (Samaniego, C en Rodríguez, A. 1999. p. 247). La cual termina siendo inherente a ello,
puesto que si el empleado encuentra satisfactorio su labor, la productividad
aumentara, creando de igual manera una competitividad de las organizaciones,
otorgando alta formación del personal y promoviendo el aprendizaje colectivo
entre los individuos que conforman la organización para fomentar el desarrollo
del individuo y a su vez de la organización misma, pues como Peter Senge (2004,
en Alcover, p. 389) dice: “las personas no son recursos de la organización, so
<<la>> organización”.
Por otro lado el aprendizaje
organizacional va en relación con la gestión de conocimientos. Por lo tanto “el
aprendizaje organizacional es una herramienta basada en el conocimiento que
dependiendo del grado de identidad promueve la supervivencia mediante la
adaptación o ejecución de acciones innovadoras para trasformar el entorno”
(Aguilar, C. 2009. p. 187). Agregando lo
que Constanza, M. y Rentería, T. (2009) dice que es el proceso a través del
cual las organizaciones a partir de los trabajadores que las conforman
adquieran, crean, comparten, aplican y renuevan el conocimiento. Para lo cual
la participación de los integrantes de la organización es indispensable puesto
que sin ellos la gestión del conocimiento y el aprendizaje organizacional no
puede ser posible. Davenport y Prusak (2001), entre otros muchos autores, plantean
que la única fuente sostenible de ventaja competitiva de una empresa reside en sus conocimientos, en lo que la
organización sabe, en como usa el conocimiento, en donde lo usa y en su
capacidad de aprender nuevas cosas. (Davenport y Prusak , 2001 en
Castañeda 2009 p. 191).
La gran
mayoría del desarrollo de una empresa influye mucho en el desarrollo y las
actividades que sus trabajadores realicen, fundamentalmente en la organización
de este trabajo. No bastaría simplemente tener conocimientos e ideas sino en
cómo aplicarlos en diversas situaciones que se pueden presentar dentro de la
organización. De aquí subyace la importancia de analizar este tema, no solo en
el curso, si no a lo largo de toda la carrera, pues una vez no encontremos en
un ámbito laboral, es decir, cuando ejerzamos la profesión, este tema será de
importante abordaje dentro de la empresa.
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